
Episode 1
Episode 1 | 55m 29sVideo has Closed Captions
Idealist Lola enters a radical legal world and forms bonds that shape her life.
In 1964 Madrid, idealistic law student Lola swaps the world of her wealthy family for a radical world of lawyers defending workers under dictatorship. There, she forms bonds that will shape her life.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

Episode 1
Episode 1 | 55m 29sVideo has Closed Captions
In 1964 Madrid, idealistic law student Lola swaps the world of her wealthy family for a radical world of lawyers defending workers under dictatorship. There, she forms bonds that will shape her life.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch The Lawyers
The Lawyers is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, LG TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship♪♪ ♪♪ [ Sirenas de policía ] [ Rugido de motor ] [ Sirenas de policía ] [ Música de suspenso ] [ Conversación indistinta ] -Nuria, ¿qué pasa?
-¡Vete, Manuela, vete!
¡Te van a matar, vete!
-Por favor, por favor.
-No se puede pasar.
No puede pasar.
-Por favor, mire, es que es mi despacho... ¡Pero, por favor, déjeme pasar!
Por favor.
-Apártese, señorita, no se puede pasar.
[ Sirenas de policía ] [ Música de suspenso ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Venga, Manola, hija, que es para hoy.
-Paquita, que me han seguido.
-¿Qué dices?
-Dos tíos, en un coche.
-Ay, ¿en serio?
-Te juro que eran de la social.
-No es para tomárselo a cachondeo, Manola.
-Uy, qué bien ha quedado esto, ¿no?
-¡30 estudiantes expulsados!
[ Gritos ] Compañeros nuestros.
Sacados a hostias de las aulas y expulsados solo por protestar.
Solo por pedir una sociedad libre y democrática.
No, y digo yo, digo yo, que si tanto les molestamos los estudiantes, es que algo estamos haciendo bien.
Y vamos a seguir haciéndolo porque no nos moverán.
-[ Al unísono ] ¡No nos moverán!
¡No, no, no nos moverán!
¡No, no, no nos moverán!
¡No, no, no nos moverán!
¡No, no, no nos moverán!
¡No, no, no nos moverán!
[ Gritos ] -Ya vienen, vamos.
[ Gritos ] -¡Fuera, fuera!
[ Gritos ] -Ven.
[ Gritos ] [ Quejidos ] -¡Dispérsense!
[ Gritos ] -Por aquí, corre, vamos.
¡Venga, Paca!
-Esperad, ¿dónde está Jesús?
-Ya no vienen, ¡ya está!
-¿Estáis bien?
-Sí.
-¿Y Jesús?
-No sé.
Ahí, mira.
-¡Jesús!
-¡Esa es mi chica!
Claro que sí, mi amor.
-¿Cómo te llamas?
-Lola.
¿Y tú?
-Manuela.
-Hola, Paca.
-Encantada.
-Madre mía, Lola.
-Qué susto.
-Javier.
Mira que te dije que hoy podía haber lío, como te vea a mamá, te han dado.
-Por hacerse el héroe, el muy idiota.
Justo cuando me van a dar, se pone en medio.
-Hombre, es que si te parten a ti la cara, a ver quién distingue al guapo del listo, ¿no?
¿Y tú eres?
-Lola, de primero.
-Hola, Lola de primero.
Yo soy Enrique, y este de aquí es Javier.
-Encantada.
-¡Ey, ey, ey!
¡Ey, que vienen!
¡Vamos, vamos, vamos!
[ Música rock ] ♪♪ -En este año se cumplen los 30 de aquel en que tomé solemne posesión de los poderes que me entregaba la Junta de Defensa Nacional, constituida en los primeros días de nuestra guerra de liberación, que concentró sobre mi persona la enorme responsabilidad de ganar la guerra y de labrar la paz.
♪♪ -Estoy un poco nerviosa.
-Venga, si te las van a dar.
Eres la mejor de la clase.
¿Por qué te crees que este y yo siempre copiamos de tus exámenes?
-Disculpa, habla por ti.
-No, que te veo, Javier.
[ Carraspeo ] [ Timbre ] -Gracias por acompañarme.
-Suerte.
-Hola.
-Sí, está aquí... -Estoy buscando a Cristina.
-Ostia, qué bueno.
Lola, ¿qué tal?
-Ay, hola.
-¿Qué tal?
Aquí estamos con la mudanza todavía.
Cristina estará allí, en su despacho.
-Ah, gracias.
-A ver, como firmes el finiquito, te corto la mano.
Fíjate lo que te digo: en una semana tenemos el juicio y no nos podemos comprometer.
-Hola.
-Hola.
-Lola.
-Vengo por lo de las prácticas, pero no sé si es buen momento.
O si prefieres que venga otro día.
-No, sí, sí, sí.
Pasa, pasa, pasa.
Oye, ¿dónde has dejado los otros dos mosqueteros?
-Pues la verdad es que venía... -¿Te han convencido ya para unirte a esos radicales del FELIPE o qué?
Tranquila, mujer.
Que aquí, nuestro amigo, el único carné legal que tiene es el del Athletic, ¿o no?
Oye, nos vemos la semana que viene.
Y estate muy tranquilo, que va a ir bien.
Entonces, ¿qué?
¿Te unes?
¿No te unes?
-No, no, no.
No me interesa la política.
Prefiero seguir estudiando, seguir en las clases.
-Ya.
Esto se está torciendo.
-¿El qué?
¿La negociación?
-No, la cortina.
-Por cierto, Cris, perdón, pero es que no encuentro la demanda de los metalúrgicos.
A ver si la tienes tú por aquí.
-Toma.
Desastre.
Eres un desastre.
-Claro.
Esto es.
-Hombre.
-Por cierto, que ha llamado Paquita, que está en Palomeras.
Dice que hoy está sola y que igual necesita que alguien le eche una mano.
-Bueno, que se la eche Dios.
¿No está en todas partes?
-Anda, no seas así.
Habrá que colaborar entre despachos, ¿no?
Dice que es importante.
-Pues manda a Tomás.
-Mi amor, está en Carabanchel.
-¿Y tú?
-¿Yo?
Es que tengo la mañana liadísima en magistraturas.
Me tengo que ir ya, de hecho.
-Quedas contratada.
-¿De verdad?
-¿Sabes dónde queda Palomeras?
[ Música alegre ] -¡Ven aquí, desgraciada!
¡Ven aquí!
¡Ven, aquí que te tengo!
¿Qué?
¿Qué?
-[ Resuella ] -¿Qué pasa?
¿Que no has visto una gallina en tu vida?
Me parece que solo has visto una de estas en pepitoria, ¿eh?
¿Qué haces aquí?
-Estoy buscando a Francisca Sauquillo.
-¿A la Paquita?
Habérmelo dicho antes.
¿Eres abogada?
-Bueno, estoy en tercero de carrera, todavía no he terminado.
-Suficiente.
Venga, que vamos justas.
¿Sabes escribir a máquina?
-Sí.
Sí, sí.
-Bueno, pues como escribas igual que mientes, vamos aviaos.
Oye, cuánto tiempo, ¿no, Lola?
-Sí, me ha enviado Cristina.
Espero estar a la altura.
-Hombre, por supuesto.
Oye, ¿tu padre está allí, Sole?
-Digo yo, este señor, no sé.
-Yo creo que deben de estar ya todos reunidos.
-Soy, Lola.
-Soledad.
-Francisca.
Que llegamos tarde.
Os venís, ¿no?
-Sí, claro.
-Venga.
-Yo me vine sin nada.
Igual que vosotros, huyendo del hambre.
Me metí al bañil, construía casas para otros, y volvía a mi chabola todos los días.
Pero un día pensé: "Se ha acabado, se ha acabado.
Voy a vivir en mi propia casa, voy a hacer de mi vida lo que yo quiera".
Y lo conseguí.
Así que si yo lo conseguí, vosotros también.
-Sí, claro.
Llevamos un año para que nos pongan el alcantarillado, ¿y nos van a dar casas ahora?
-Y un cine de paso, ¿no te digo?
-Bueno, a ver, que por escucharle no perdemos nada.
-Gracias, Paca.
Tengo una constructora pequeña, familiar.
Yo me dejé todos mis ahorros, pero cumplí mi sueño, que es hacer pisos para los más necesitados.
-Pero, ¿pisos de verdad?
-Sí, sí, pisos de verdad.
-Pero eso nosotros no podemos pagarlo.
-Que no, que es que se paga poco a poco.
Cuando se pueda y cuando se quiera, sin ningún problema.
Yo necesito terreno para construir, y aquí tenéis de sobra, ¿no?
-¿Y tú vas a venir aquí a construir, donde Cristo perdió el mechero?
-¿Pero eso se puede hacer?
-Claro que sí, por supuesto que sí.
-Eso se llama cambio de suelo por vuelo.
Es una ley en la cual tú cedes un terreno y todo lo que hay dentro de ese terreno, y a cambio, pues te dan una o varias viviendas de nueva construcción, ¿no?
-Sí, sí, sí.
Esto es lo que están haciendo en Villaverde, ¿no?
-Efectivamente.
Claro, los mejores pisos vuelan enseguida.
Yo lo que os propongo es que sobre el plano elijáis un piso.
Ponéis una señal y el piso se os reserva.
-¿Una señal como qué?
-Una señal, un adelanto, ¡pum!
Para comprar materiales.
Luego yo pongo la maquinaria y a construir.
[ Conversaciones indistintas ] -No, a mí es que cuando me lo pintan tan bien las cosas... -Ay, Gabriel, ¿te imaginas pisos de verdad aquí?
Con sus calles asfaltadas, una escuela, un centro de salud, un... -Paca, hasta luego.
-Hasta luego.
-Para ya, Paca, que pareces al del cántaro y la fuente.
-Ay, es que el cántaro se la rompe siempre a los mismos.
-Eso es verdad.
Pero bueno, ya veremos.
-A ver.
-Perdonad.
Emilia, traiga, que yo le ayudo.
Deme eso.
Pero cómo va tan cargada... -Oye, Paca.
-¿Qué?
-¿Y este señor es el cura?
-Sí.
Es que hay iglesias e iglesias.
-¿Sabes?
En mi familia nunca me dijeron que existiesen este tipo de barrios.
-Ni en la mía.
La primera vez que vine aquí fue con las monjas del cole.
Porque veníamos a entregarles juguetes a los niños pobres.
"Mirad, niñas, qué felices son con lo poco que tienen", decían.
Pero aquí, aquí hay que venir a ayudar, y a cambiar esto.
[ Música de piano ] -Hola.
-Hola, Margot.
-Pasa por aquí.
-¿Por aquí?
Vale.
[ Música de piano ] [ Golpes a la puerta ] -Llegas tarde.
-El autobús, perdón.
-¿Puedo... pasar?
-Si caemos en el continuismo, cometeremos los mismos errores que los comunistas.
¿Qué ha pasado en Hungría?
-Solo teorizas, Javier.
Yo te hablo de ser prácticos.
-Sí, a costa de perder nuestros ideales.
-Pero, ¿qué ideales?
Las ideas solas no derriban dictaduras.
-Oye, a ti no te habrán seguido, ¿no?
-Eh, no creo.
He cambiado tantas veces de autobús, que casi acabo en Fuenlabrada.
[ Risas ] -A ver, que os quede claro que como militantes del Frente de Liberación Popular, os enfrentáis a una lucha que va más allá de acabar con el franquismo.
Es una guerra contra el propio sistema.
-Bueno, y por eso queremos ser parte activa en todo esto.
[ Música suave ] -Esperaréis mis órdenes y trataréis de pasar desapercibidos.
-Eso va por ti, Javier.
Que con esa trenca vas pidiendo a gritos que te detengan.
[ Risas ] -A ver, el riesgo será cada vez mayor.
Lo entendéis, ¿verdad?
Hay compañeros nuestros que han sido detenidos y torturados, y por eso te... [ Golpes a la puerta ] -¿Se puede?
-Lola, pero ¿qué haces aquí?
-Yo no sabía nada.
-No, no, Enrique no sabía nada.
Vengo porque me quiero afiliar.
-Pero si siempre has dicho que no te interesaba.
-Bueno, pues ahora sí.
-Entrar en la organización requiere compromisos y asumir riesgos.
¿Estás segura?
-Si puedo ayudar, sí.
Además, no creo que nadie sospechase de mí, ¿no?
-Yo la verdad es que dudo que se vaya a alargar mucho.
Es que hay veces que se ponen muy pesados.
Pero vamos, tú tranquilo, ¿eh?
Esto está ganado.
Siempre que tus compañeros también se nieguen a firmar el finiquito.
¿Me esperas aquí un momento?
Adiós.
-Adiós.
-Veo que sigues defendiendo a la crème de la crème.
¿Huelguistas?
-Honrados trabajadores.
-Sí.
Ya veo cómo trabajas.
-Sí, es que tú ves lo que quieres ver, como todos los tuyos.
-Pero qué desastre de nudo, hija.
¿Has dormido con ella puesta o qué?
-Ay, mira, de verdad, con la corbatita, ¿eh?
-Hombre, para eso te la regalo.
-Ya, por eso la llevo.
Si no, me pondría yo un pañuelo de colores.
-Claro que sí.
Cambiamos la toga por un poncho.
-Pero ¿qué poncho?
¿Qué dices?
Mira, es que si te dignaras a asistir a un juicio mío, verías que... -Sí, sí, para ver cómo tiras tu futuro a la basura.
-Ya estamos.
-Ven aquí, anda.
Pues hala, suerte con el juicio.
Tu madre quiere que vengáis a comer el domingo.
-Llevaremos el postre.
-Buenos días.
-Buenos días.
Bueno, señores, a por ellos, que son unos cobardes.
¿Habéis desayunado, no?
-Sí.
-Estaba pensando que no sé cómo lo ves, pero que igual la próxima vez podría llevar la demanda yo sola.
-Pero si prácticamente has llevado la demanda tú sola.
-Sí, sola, pero contigo pendiente.
O sea, me refiero a llevar el caso sola, de verdad.
Yo creo que estoy preparada, ¿eh?
Llevo años aprendiendo de la mejor.
-¿Me estás peloteando para que me ablande?
-¡No!
No sé, ¿funciona?
-Ya tendrás tu oportunidad, no quieras correr tanto.
¿Te viene a buscar tu marido o como siempre?
-Como siempre, pero no pasa nada.
-No está bien que una mujer vuelva de noche sola a casa.
-Ah, pues si es por eso, tú tranquila, porque no me voy a casa.
Hasta mañana, María Luisa.
[ Música alegre ] -¿Es en serio que le dijiste eso a María Luisa?
-Es que me pareció increíble, ¿no?
-Pagaría dinero para ver su cara.
-Vale, que no puedo ir sola a un juicio, pero, ¿que no puedo ir sola por la calle?
-A ver, Manola, que ya sabemos que María Luisa Suárez tiene su forma de ser, pero que es una pionera y nuestro ejemplo, no cabe duda.
-Totalmente, totalmente.
Yo con ella he aprendido muchísimo.
-Claro que sí, Paquita, de verdad que es la mejor.
Pero igual es un buen momento para dejar lugar a las que venimos detrás.
-Eh, por las que venimos detrás.
-Eso, por nosotras.
-De un solo trago.
-¡Vamos!
♪♪ -Yo quiero otra.
-Voy a por otra.
-¿Verdad?
-Claro.
Vicente, otra rondita para mí y para mis amigas.
-Que te las apunto, supongo.
-Claro, me las apuntas.
-El día que me pagues lo que me debes, me voy a hacer millonario, Cristina.
-Ay, Vicente, que te llenamos el bar.
♪♪ -Pues yo no lo veo así, Javier.
-Bueno, Enrique, en la Revolución Rusa la propaganda tuvo un papel fundamental, y en la nuestra también.
-Que sí, si ya te hemos escuchado.
Yo solo digo que podría mandarnos tareas más importantes.
-Te las dejo aquí.
-Vale, gracias.
- Javier, ¿qué te parecen?
¿Hacemos más?
-Sí, estupendo.
-Héctor, 10 000 más.
-¿10 000?
-Mm-hmm.
¿Qué tal vas?
-Aquí, encolando.
-Gracias.
-De nada.
Además, que el Adis dijo que esperásemos, ¿no?
-¿Que esperásemos a qué?
¿Hasta cuándo?
Yo ya estoy harto de repartir octavillas.
Yo quiero hacer algo más, quiero sentirme útil.
-En la lucha contra el sistema estamos manejando una de las armas más importantes.
-Pero, ¿qué arma estamos manejando, Javier?
¿La multicopista?
¿Eh?
¿El rodillo ese?
-Sois muy pesados.
¿Queréis hacer algo importante?
Pues vamos.
Venid conmigo.
¡Vamos!
¡Vamos!
-Venga.
♪♪ -Pero, ¿dónde estamos?
-Esto es Palomeras.
Hola.
-Pero bueno, marquesita, ¿y esos qué son, tus guardaespaldas o qué?
-Bueno, he traído refuerzos.
-No sé para qué nos empeñamos, si nos la van a volver a tirar.
-Que no, Francisca, esta vez no.
Para mañana tiene que estar techado y lo estará, ya verás.
-No lo tengo yo muy claro.
-¿Pero aquí se puede construir?
-Todo esto es terreno no urbanizable.
Por eso se pueden permitir el lujo de comprar un pedacito de tierra así, ¿no?
Pero no, en teoría no se puede construir.
-En teoría y en la práctica, Lola, como que es un delito.
-Ya, pero más delito es dejarlos en la calle, Javier.
-¿Una ayudita o qué?
-Claro.
-Uh, no, no, pero así no.
Que con esa guisa que me llevas.
Esos zapatitos de princesa no.
-¿Tú sabes poner ladrillos?
-¿Yo?
No.
¿Y tú?
-Ni ... idea.
-Esos peones, ¡vamos!
-Hola.
-Buenas.
-¿Qué hago?
-¿Quieres poner ladrillos?
-Venga.
-Venga.
A remover ahí cemento.
-Oye, ¿y a ti quién te gusta?
¿El de gafitas o el guapito?
-Ninguno de los dos.
El guapito.
-¡Ah, lo sabía!
Pues el de gafitas también te hace ojitos, ¿eh?
-¿Qué dices?
Calla, loca.
-¿Y toda esta gente vive aquí?
-Todos.
Vienen del pueblo buscando un futuro mejor y mira qué se encuentran.
-Sole, poneros con esa pared, ¿sí?
¿Vale?
-¿Eh?
¿Alguien quiere calentarse?
-¿Qué pasa, Carmelo?
Trae aquí.
-Hoy bajamos de cero, me lo está avisando la rodilla.
-Carmelo, necesitamos dos chapones, necesitamos madera, palos, lo que encontréis, pero ya.
Traéroslo.
♪♪ -A ver, Lola, ¿qué pasa?
-Marquesita, toma.
Ya verás qué bien con esto.
[ Música suave ] [ Se ríe ] -¿Quieres?
-Vale.
Gracias.
Qué rico está esto.
-Toma, Sole.
♪♪ -No tenía ni idea de que venías aquí.
-Bueno, es que no lo sabe nadie.
Bueno, Paca y Cristina, sí.
Cristina es quien me envió aquí el primer día.
Y Paca, porque es la que más trabaja.
-Pero, ¿no te da miedo venir sola?
-No.
¿A ti te daría miedo?
-No, a ver, no sé.
Pues un poco sí, la verdad.
-Pues qué suerte, entonces, que estés aquí conmigo.
-Bueno, pues ya aquí queda techar y ya está, ¿vale?
-Muy bien.
-A lo que vamos.
¿Vale?
[ Música de suspenso ] -¡Que vienen!
¡Que vienen!
¡Que vienen!
-¿Que viene quién?
-La Guardia Civil.
-¡La madre que los parió!
Vienen de noche, ¡a pillar!
-A ver, tranquilos.
Cubrid las ventanas y poned la puerta.
Yo voy por acá.
-Ay, Dios mío, ¡que nos la van a volver a tirar!
-Escúchame, escúchame.
A ver, ¿dónde están tus hijos?
Si hay menores dentro, no la van a tirar.
-No, pero es que yo no tengo hijos.
-Yo ofrezco los míos y encantado.
-Venga, te acompaño.
-Venga, venga, venga.
-Id.
-Vamos.
-Ay, Dios mío, ¿ahora qué vamos a hacer?
[ Música de suspenso ] -Tenéis que ir con Francisca, ¿vale?
-Venirse.
-Con ella, con ella.
-Venirse, cariños, conmigo.
Ahora hay que estar muy calladitos, ¿eh?
Que van a venir unos señores.
Muy calladitos, por favor.
[ Música de suspenso ] -Buenas noches nos dé Dios.
-Buenas noches.
-¿Gustan?
No está consagrado, pero alegra el alma igual.
-No, gracias, estamos de servicio.
-Padre, yo no sé por qué se molesta tanto si sabe que esto no puede estar aquí.
-¿Esto?
Esto es una casa donde vive una familia.
Yo la bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
-Padre, que cuatro ladrillos no pueden ser una casa.
-El pesebre tampoco lo era.
¿A que sí?
¿Ah?
¿Paulita?
[ Música de suspenso ] -Si doy parte, en dos horas están aquí las máquinas, se la echan abajo.
-Es su casa.
[ Música de suspenso ] -Metan a esos niños dentro, que hace frío.
-Ahora mismo.
-Venga, vámonos.
-Pero, señor, ¿no damos parte?
-Sanjurjo, no me des la murga y tira para el coche.
Esto queda confiscado.
-Todo suyo.
[ Música de suspenso ] -¿Lo ves, Francisca?
Os lo dije.
-Sí es que usted tenía razón, padre.
Muchas gracias.
Gracias.
Cariño, que lo hemos conseguido.
Ven, mi amor.
-Muy bien, Paula.
Muy bien.
[ Risas ] -Gracias.
Muchas gracias.
-Qué bien.
-¡Lo hemos conseguido, Marquesa!
-Felicidades.
-Padre, gracias.
De verdad, se lo agradezco de alma.
Gracias.
[ Conversaciones indistintas ] [ Música suave ] -Buenos días.
-Buenos días.
-Así no te sientas a mi mesa.
Estoy harto.
Estoy harto de ver a tu madre pasar las noches en vela mientras tú juegas a la revolución.
-Anda, ve a lavarte un poco, hijo.
-No le consientas encima.
-No te preocupes, mamá.
Ya no tengo hambre.
[ Golpes a la puerta ] -¿Te ha visto papá?
-Gracias a ti, en mí ni se fijan.
¿Qué te pasa?
-He estado en Palomeras, con Lola.
-¿En dónde?
-¿Sabes lo que he estado haciendo esta noche?
Haciendo cemento y poniendo ladrillos.
No te imaginas cómo, cómo lucha esa gente para sobrevivir cada día.
-Tú también luchas.
-Sí, bueno.
Para luego llegar aquí a casa calentito y con mi hermana pequeña dándome el desayuno.
-Si no lo quieres, ya me lo como yo.
-¿Y si papá tiene razón?
Es que a veces me siento como un fraude.
Yo estoy aquí jugando a la, a la revolución y hay gente que verdaderamente se está jugando la vida.
-¿Y tú no te la juegas?
Igual que Javier, igual que Lola.
-Bueno, Javier es otra cosa.
Tendrías que verle cómo defiende sus ideas.
-Eso no le hace mejor que tú.
No sé, si te quieres volver al seminario, pues muy bien.
Pero tienes que decidir dónde quieres estar.
-Pues, con Lola.
¿Dónde iba a querer estar?
-Pues, entonces, lo de ser cura lo vamos descartando.
-Trae, anda.
¿Quieres?
-Venga.
¿En serio has estado poniendo ladrillos?
No me lo creo.
-Y muchos.
-No me lo creo.
[ Música suave ] [ Golpes a la puerta ] -Lola, ha venido alguien a verte.
Dice que es tu amiga.
-¿De la facultad?
-No, no creo.
Ven, pasa.
-Sole.
-Hola, marquesa, cuánto tiempo.
-Pasa, por favor.
Mamá.
-Os dejo solas, sí.
-Perdona.
-No, perdóname a mí por presentarme así en tu casa, pero es que no localizaba a la Paquita y como me diste esta dirección, pues... -Claro, no pasa nada.
-Mi padre.
-¿Qué pasa?
-Que había una huelga en la fábrica y empezaron las protestas, y él no quería hacer la huelga, pero yo lo obligué.
Ya sabes cómo es, que es un bendito y que hace todo lo que yo le digo.
Y que ahora no sé dónde está y no sé qué hacer.
-Ah, ¿pero que lo han detenido?
-Sí, sí, que se lo han llevado.
Que no le localizo, Lola, que no, que no sé, no sé qué puedo hacer, de verdad.
-A ver, tranquila.
Yo es que no soy abogada todavía.
-No, ¿no puedes hacer nada?
-Pero conozco a una abogada que sí que te puede ayudar.
-No mire, doña Cristina, trabajamos a destajo y sin seguridad ni nada.
El otro día saqué a un compañero con el brazo colgando.
La máquina casi se lo arranca de cuajo.
-Qué horror.
-Por eso me uní a las protestas.
Bueno, por eso y porque me lo dijo mi hija.
Que así tuviéramos más seguridad yo y mis compañeros.
-Y te trincaron, claro.
-Pero no sé de qué se me acusa.
[ Timbre ] -Pues, menos de matar a Kennedy, te acusan de todo.
-Yo lo único que quiero es volver a trabajar y no ser una carga para mi Sole.
Que ya bastante se enloma, la pobre.
Ya cuando uno no tenga ni edad ni fuerza, o que me traigan a la cárcel y como si me muero dentro.
¿Eso se puede pedir?
-Bueno, mejor si empezamos pidiendo que te saquen de aquí y luego vamos viendo.
-¿Estás nerviosa?
-Bueno... -No pasa nada.
Ya verás que todo sale bien, ¿a que sí?
-Intentaremos.
-Joder, qué canguis que da.
-Bienvenidas al Tribunal de Orden Público.
El TOP, le llamamos.
-¿Y aquí es donde se hacen todos los juicios?
-¡Qué va!
Aquí solo traen los delitos contra el régimen.
-Vamos, a todo el que se vaya de madre.
-Hombre, mira lo que ha hecho tu padre y aquí estamos.
Pero antes era peor.
Antes los delitos políticos los juzgaban los militares.
Que eso era ya, vamos, el acabo-se.
-¿Vamos pa' dentro?
-Vamos.
-¿Y este juez qué tal es?
-¿Roda Corominas?
Pues estuvo en la División Azul.
Vamos, amigo íntimo de Franco.
Un libertario no es.
Ahora os veo.
-Suerte.
-Gracias.
-Buena suerte, letrada.
-Lo mismo digo.
Espera, que esto es importante.
-No, no, no, no.
-Que sí, que sí.
A ver.
Mira, seguro que el que me la regaló se pondría contentísimo al vértela apuesta.
-Se abre la sesión.
Preside don Alfonso Roda Corominas.
-Buenos días a todos.
Pueden sentarse.
Comenzamos.
Juicio número 533 contra Sebastián Sánchez Del Amo, natural de Cifuentes, Guadalajara.
Detenido el pasado 14 de noviembre y acusado de los delitos de incitación a la huelga, distribución de propaganda y pertenencia a organización ilegal.
Cargos todos ellos considerados graves, y para los que la Fiscalía pide una pena no menor de 12 años de cárcel.
¿Se ratifica el señor fiscal en sus acusaciones?
-Sí, señoría.
-Letrada, proceda.
¿Va a ser breve o como siempre?
-No, como... Breve, breve, señoría.
Sí que me gustaría empezar resaltando la buena conducta social de mi patrocinado, por otro lado, inocente de todos los cargos de los que se le acusa.
-Un santo, vamos.
Como todos a los que defiende.
-Pues eso será.
O que yo soy muy burra y me cuesta un poquito entender cómo el señor Sánchez, sin antecedentes y miembro activo de su parroquia, pasa de un día para otro a ser un peligrosísimo líder sindicalista, con cuernos y rabo.
[ Risas ] [ Campanadas ] -¡Silencio!
Letrada, vaya con cuidado.
-Con la venia, señoría.
La defensa quiere que consten como pruebas documentales cartas a favor de mi representado firmadas por el cura de su parroquia, don Gabriel Rosón.
-En las que habla de la tremenda labor que hace el señor Sánchez por la Iglesia, a la que no falta ni un domingo.
-Además de escritos de sus vecinos suplicando la libertad de mi defendido.
También me gustaría añadir que el señor Sánchez ahora mismo se encuentra en un estado de viudedad y a su cargo están sus tres criaturas.
-Con la venia, señoría.
Si el recurso de la letrada únicamente se basa en darnos pena, yo creo que es bastante pobre.
-Hombre, más pobres serán ellos, señoría.
Ya que si mi patrocinado permanece en prisión y no acude a su puesto de trabajo, se arriesga a un despido procedente, sí, pero injusto a todas luces.
-Eso, si no le importa, me lo deja usted a mí, letrada.
Señor Sánchez, ¿estuvo usted o no estuvo el día de las protestas del pasado 14 de noviembre?
-Sí, señoría, estuve.
Así que no hubiera más accidentes, me dijeron.
-Con la venia, señoría.
Y ese día, aparte de estar, ¿hizo o dijo algo que le destacara como uno de los líderes de la huelga?
-No.
Yo destaco poco.
-Y aun así, destacando tan poco, según sostiene el fiscal, fue el máximo instigador de las protestas.
-Señoría, por el amor de Dios, es que, es que la letrada no ha presentado siquiera ninguna prueba.
-¿Quiere pruebas?
Yo se las doy, hombre.
Según consta el atestado policial, mi defendido fue detenido a las 11:52.
Sin embargo, las protestas no terminaron hasta pasadas las cinco de la tarde.
¿Cómo casa esto con que el señor Sánchez liderara la huelga?
Ni que fuera el Cid, al que siguieron después de muerto.
[ Risas ] -¡Silencio!
¡Silencio!
Letrada, una gracieta más y la acuso de desacato.
¿Adónde quiere llegar?
-A que aquí no estamos para decidir si el señor Sánchez es malo o no es malo, sino cuán de malo es.
Es una cuestión de grados, señoría.
El castigo debe ser proporcional a la falta cometida.
-Bueno, eso es dependiendo de lo que... -Eso es así, desde el Código Penal de 1822, en el que ya se estipula la gradualidad de las penas.
Principio que se puede aplicar a cualquier norma sancionadora.
[ Música de suspenso ] ¿Se lo busco?
-Letrada, controle el tono.
[ Música de suspenso ] ¿Y bien?
[ Música de suspenso ] -La Fiscalía retira los delitos de incitación a huelga y propaganda ilegal.
-Claro, pero se deja el más gordo, el de la asociación ilícita.
-¡Letrada!
-Señoría, suplicamos al tribunal que se aplique la Declaración 2 del Fuero de los Trabajadores.
Que dice, textualmente: "El Estado se compromete a ejercer una acción constante a favor del trabajador y velará por la seguridad y la continuidad en el trabajo".
Es lo único que desea mi patrocinado, volver a trabajar.
-¿Es eso así, señor Sánchez?
¿Que solo desea trabajar?
-Sí, señoría.
[ Música de suspenso ] -Pónganse a pie el acusado.
Este tribunal ordena que se ponga en libertad al acusado a la espera de sentencia.
Tómeselo como un aviso, señor Sánchez.
Si vuelve a comparecer en esta sala, el tribunal no será tan benévolo.
Se levanta la sesión.
-Enhorabuena.
[ Conversaciones indistintas ] -¡Padre!
¡Padre!
-Letrada, acérquese.
Sabe que el Fuero de los Trabajadores lo creó Franco, ¿no?
-Un buen día lo tiene cualquiera.
-Pues mejor no hable más, si no quiere arruinar el suyo.
Que tenga un buen día, letrada.
-Igualmente.
[ Música de suspenso ] [ Conversaciones indistintas ] -Bueno, ya está.
-Has estado fantástica, Cristina.
-Gracias.
-¿Qué se siente cuando ganas un caso?
-No lo sé.
Es la primera vez que le gano un caso al TOP.
-Qué fuerte.
-Una pena que no lo haya visto mi padre, también te digo.
-Estaría orgulloso de ti.
-¡Qué va!
Si él quiere que sea registradora de la propiedad.
Pero, coño, si no creo en ella, menos la voy a registrar.
-Mis padres quieren que estudie mercantil.
Aburridísimo.
-Típico.
No sé, Lola, haz lo que quieras, pero acaba la carrera.
Sácate el título.
Yo creo que es importante.
Estoy seca, ¿quieres un gin tonic?
Pues venga, invito yo.
-Vale.
[ Música de suspenso ] -La organización está muy contenta con vuestro trabajo, pero tengo que contaros que nuestros compañeros han sido fichados.
Consiguieron escapar, pero la secreta va tras ellos.
-¿Y qué tenemos que hacer?
-Los tres llegaron ayer a Madrid.
Van a necesitar esconderse unas semanas.
Estas son las llaves del piso franco.
¿Quién se ocupa?
-¿Dónde está el piso?
-General Mola 60.
Tienes que asegurarte de que nadie te sigue.
Ten mucho cuidado.
[ Música de suspenso ] -Me llegó ayer la carta de reclutamiento.
-¿Cuándo te tienes que ir?
-El lunes.
Un año de mi vida perdido.
-Y un añito con el pelo al cero.
-¡Cállate!
-No le hagas ni caso.
No le hagas ni caso, que vas a estar muy guapo.
Y además, cuando hayas venido, ya te habrá crecido.
-Pues mira, mucho mejor.
Que quiero estar guapo el día de mi boda.
-¿Qué dices?
-Que si tú quieres, nos casamos.
A ver, lo, lo que tú quieras, si no... No sé, si no quieres, no... No pasa nada.
-Mucha cara dura tienes tú, ¿no?
¿A ti te parece normal pedírmelo así en mitad de la calle?
-No, llevas razón.
Yo, cuando vuelva, te hago una pedida en condiciones y todo lo que tú quieras.
Pero tenía que decírtelo antes de irme.
[ Música romántica ] Bueno, ¿qué?
¿Qué dices?
-Que sí.
-¿Sí?
-[ Gritando ]¡Corred!
-¡Lola!
-¡Oye, oye, oye, alto, alto!
¡Alto!
¡No se mueva!
-¡No, no, no, no!
¡Atrás, atrás!
¡Fuera!
-¡Eh!
¡Suéltalo!
¡Suéltalo!
¡Suéltalo!
¡Suéltalo!
-¡No se mueva!
-¡Hijo de puta, suéltame!
¡No me toquen!
-¡Llévatela!
-¡Quieta!
[ Discuten indistintamente ] ¡No me toques!
-¡Llévatela!
[ Música de suspenso ] -Vaya, vaya.
¿Qué tenemos aquí?
-No hemos hecho nada.
-Sabemos que tenéis escondidos a otros compañeros.
Dinos dónde están.
-Es que yo no sé nada de eso, de verdad.
-¿Estas llaves?
-De mi casa.
-¿De tu casa?
¿Sí?
Si yo voy a tu casa con estas llaves, ¿puedo abrir la puerta?
¿Y estas otras?
Del fondo del mar, ¿a que sí?
¿Dónde está el piso?
[ Respiración agitada ] ¿Que dónde está el piso?
[ Música de suspenso ] -Y así hasta que tú quieras, chaval.
Sabemos que tenéis escondidos a unos compañeros.
Danos los nombres y te vas fuera.
[ Respiración agitada ] -¿Puedo beber agua?
-¿Te parece bonito lo que estás haciendo?
¿Eh?
Un chico que ha estado en el seminario y con un padre procurador.
Qué bonito lo que le estás haciendo a tu familia, ¿eh?
¡Desgraciado!
-Mi comisario, los otros ya han hablado.
-Está bien.
¿Lo ves, como no era tan difícil?
¡Desgraciado!
-[ Se queja, respira agitado ] -Llevároslo a la celda.
[ Respiración agitada ] [ Motor zumbando ] ♪♪ [ Golpes a la puerta en código ] -Los han descubierto.
Tenéis que salir de aquí de prisa.
Vamos.
Ha habido una caída y tienen la llave del piso.
¡De prisa!
Van a aguantar lo que puedan, pero hay que largarse ya.
Venga, de prisa, vámonos.
¡Va!
¡Vámonos!
[ Música de suspenso ] -Para estar encerrado aquí, prefiero estar encerrado con ellos, Paca.
-No digas tonterías, que te has librado por poco.
Venga.
Javier, tranquilo.
Que seguro que se soluciona todo en pocos días.
-Ya veremos.
[ Hombre grita de dolor a la distancia ] [ Gritos continúan ] [ Portazo a la distancia ] [ Puerta se abre ] -Venga, vamos.
¡Vamos, coño!
[ Música de suspenso ] -¡Enrique!
-¿Lola?
-¡Sí!
¡Enrique!
-¿Lola, estás bien?
-Estoy bien.
¿Dónde vais?
-¡Lola!
-[ Gritando ] ¡Eh!
¡Eh!
¿Dónde os lo lleváis?
¡Enrique, por favor!
-Enrique, hijo.
Te he traído tus medicinas, pero no me dejan dártelas.
-Tranquila, mamá.
Enseguida vuelvo.
-¿Estás bien?
-Sí, hijo.
-No os preocupéis por mí.
Pero cuidad de Lola.
-Sí, hijo, sí.
[ Música de suspenso ] Hijo.
[ Sollozo ] [ Música de suspenso ] -Avanza.
-¿Pero dónde me llevan?
-¡Vamos!
-¡Cállate!
-¡Vamos, fácil!
¡Eh!
¡ Vamos!
¡Sube!
-¡No!
¡Por favor!
[ Disparo ] [ Llanto de bebé ] -[ Narrador por radio habla indistintamente ] [ Llanto de bebé ] [ Voz de narrador en radio continúa ] [ Sirenas de policía ] [ Ventana golpetea ] ♪♪ ♪♪ [ timbre de teléfono ] -Dígame.
¿Por qué?
¿Qué pasa?
¿Dónde está mi hermano?
-¿Quién es?
[ Sollozos ] -Con una firma, el piso es suyo.
Ahí.
Fenomenal.
Enhorabuena, de verdad.
[ Conversaciones indistintas ] ¿Qué tal?
Con una firma, el piso es de ustedes.
Claro que sí.
-Gabriel, ¿dónde está la radio?
-¿La radio?
Aquí.
¿Qué pasa?
-Espera.
-Según un comunicado del Ministerio de la Gobernación, el joven estudiante Enrique Ruano ha resultado muerto tras caer de una séptima planta en la calle General Mola número 60.
Todo apunta a que el joven se suicidó durante el registro que estaba realizando la policía en el piso.
Seguiremos informando en próximos boletines.
A continuación, les invito a escuchar los consejos... [ Música triste ] [ Puerta se abre ] -¡Eh!
¡Eh!
¡Eh!
¡Dónde está Enrique!
¡Eh!
¿Qué habéis hecho con él?
-¿Algo raro?
-[ Gritando ] ¡Por favor!
-Perfecto.
Un rojo menos del que preocuparse.
[ Puerta se cierra ] [ Puerta se cierra ] [ Zumbido ] [ Música triste ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Vamos, vamos, venga.
Vamos, vamos.
[ Música triste ] -¡Cristina!
♪♪ ¡Qué horror!
¿Y Manuela y Lola?
-Pues Manuela está en Barcelona y Lola sigue allí.
El padre intentó poner una demanda, pero no va a prosperar, seguro.
-Margarita no lo va a soportar.
Muchas gracias por venir.
-Venga.
[ Música triste ] -[ Gritando ]¡A Enrique Ruano lo han asesinado!
-[ Gritando ]¡Asesinos!
-[ Gritando ]¡Asesinos!
-¡Fascistas!
[ Gritos indistintos ] -[ Gritando ] ¡A Enrique Ruano lo han asesinado!
-Papá.
-Disculpa.
[ Gritos de protesta a la distancia ] -¡Asesinos!
-¡Hijos de puta!
[ Gritos indistintos ] -¡Dispersad!
[ Música triste ] [ Porrazos, gritos ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Apártate de la ventana.
[ Música triste continúa ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -[ Margarita ] Por favor, se lo suplico.
El que está al otro lado de la puerta es mi hijo.
Déjeme verlo.
Deje que vea a mi hijo.
-Ya, Margarita, por Dios.
-La procesada, María Dolores González Ruiz.
El procesado Abilio Villena y un varón fallecido.
-¿Qué quieres?
¿Que te procesen otra vez?
-¡Enrique Ruano ha sido asesinado!
-Que nos han engañado.
Le cedimos nuestros terrenos, le dimos nuestros ahorros y nos hemos quedado sin nada, Paca.
-Pues tendréis que denunciar, Sole.
-¿Por qué no está en la orden nuestra propuesta de revisar la condición jurídica de la mujer en España?
-Porque no es lo más urgente.
-Pues sí, sí, sí que es urgente.
Porque las desigualdades siguen creciendo.
-Es del 22 de enero, dos días después de que muriera Enrique.
¿Por qué nadie me dijo nada sobre esto?
-Te ibas a acabar enterando igual.
-Pues esto no se va a quedar así.
Os vamos a demandar, a ti y a tu periódico, por injurias.
Y no vamos a parar hasta saber toda la verdad.
- Pero esto me culpa a mí.
"Un trastorno relacionado, según se desprende de las mencionadas páginas, con problemas de índole personal derivados de alguna contrariedad con un amigo llamado Javier y de problemas con su novia".
-Pero ya oíste a María Luisa, ya no lo... -Sí, sí, sí, sí.
Pero mi abogada eres tú.
¿Creéis que puedas ganar el caso?
-Que me voy a vivir a León.
-No le quites el ojo de encima a la chica.
Dónde va, con quién.
Todo.
-Por el poder que Dios me otorga, os declaro marido y mujer.
-Para, para, para, para, para.
-Acaba la maleta, ¿vale?
Y esconde esto.
[ Música de suspenso ] -No remuevas más las cosas si no quieres acabar como tu novio.
[ Música de suspenso ]
Support for PBS provided by:
















